Una pequeña historia de Amor

historia de amor

“Había una vez…” comienzan todos los cuentos y este también, aunque con una particularidad, sucede en un mundo al revés. Es un mundo donde la Princesa se siente feliz y plena de ser Brujita y la Madrastra es una bella Reina en su casita del bosque.

Esta historia sucedió en una urbe latinoamericana en 2014,o tal vez en Europa hace 20 años. La esencia es la misma.

En un cumpleaños familiar, Elisa, rodeada de sus hijos y amigos, homenajeaba a su hermano de la vida. Se veía alegre aunque su mirada triste revelaba mucho más que la imagen superficial. 

Era una mujer joven, risueña, con sus hijos ya grandes (una niña escolar y un adolescente), decidida a buscar su camino en la vida. Ya había cumplido con la sociedad, le tocaba ser feliz. No sabía cómo ni hacia dónde ir, estaba en búsqueda. 

Y apareció ella …

Elisa salió a fumar y se sintió atraída por una fuerte energía desde la penumbra. Miró hacia allí y la vio.

Morocha, ojos verdes penetrantes, guantes de encaje, el vestido de seda fría marcaba sus caderas. Solo su cuello delataba algo distinto.

Natalia se presentó, besó la mano de Elisa y le contó que iba a animar la fiesta. Extrovertidas, inmediatamente se unieron con el mismo fin. 

La química fluía. Actuaban, se reían, se conectaban sus miradas y se comunicaban sin palabras.

Más tarde Elisa comentó que deseaba nuevamente hacer teatro. Natalia, director de teatro, actor hacía 30 años, se ofreció a ayudarla.

La vida te da sorpresas y sin querer, juntas tenían mucho por descubrir. 

El primer encuentro fue en casa de Natalia. Ella vestida de hombre explicó que el transformismo era solo un medio de trabajo. Elisa lo dudó. Sentía que Natalia tenía alma propia. Compartieron música, obras y trabajos que la anfitriona había realizado, tratando de probar que la propuesta artística era real.

La joven voló. No podía creer que alguien estuviera en su misma sintonía en relación al arte, sus gustos estéticos, casi telepatía. 

Se respiraba magia en el aire…

La tarde terminó en un viaje en moto hacia la casa de Elisa. Correctamente se despidieron, sin entender por qué su interior estaba profundamente conmocionado.

Y los días fueron pasando entre música, teatro y creación….

Pronto comenzaron a trabajar diariamente haciendo teatro callejero. 

Entre risas y monedas se iban enamorando.

El golpe de gracia lo dieron los niños. Ellos veían como una persona sensible le devolvía la sonrisa a su mamá. En el momento justo los pequeños solo plantearon,” por qué razón no son novios?” .

Cómo resistirse a eso.

Entre ensayos, cocina, escuela y trabajo se fue formando una familia. 

En paralelo otro hermoso proceso se desarrollaba. 

La hermosa dama que se contenía con la excusa del transformismo fue aflorando cada vez con más fuerza, estimulada por el cariño y la aceptación de su pareja e hijos. Elisa a su vez, sentía que por primera vez la amaban tal cual era. 

Natalia estaba en proceso de asumir su identidad de género. Brillaba.

Soñaron con su nueva documentación, vivir juntas, una boda con Nati de vestido rojo y Eli de violeta.

Los días, meses, transcurrían como una montaña rusa. Ambas por fin se sentían libres de ser, amor-teatro-sexo era una conjunción mágica. 

Solo algunas nubes esbozaban la tormenta en el horizonte. Su carácter. 

Eran un espejo. Los defectos de su compañera eran los propios. Terquedad, caracteres fuertes hacían las discusiones bizantinas. Muchos cambios en poco tiempo exacerbaron las alegrías tanto como el despertar de fantasmas y miedos. 

Cómo termina esta historia? 

Entre brujitas y duendes, entre el sueño y la vigilia, la única realidad que prima es la que se construye a cada instante.

Montevideo, 18 de noviembre 2014

Lara Gómez

Corresponsal de H2O tu química. Formula LGTBI

http://h2oandyou.blogspot.com/

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